El maestro Dorian Flórez combina su experiencia como pintor y docente para investigar y transmitir conocimientos sobre la teoría del color y los materiales pictóricos.
Analiza la procedencia y química de los colores usados por grandes artistas, proponiendo trabajar con una paleta reducida para lograr efectos más rápidos y controlados.
Señala que muchos pigmentos antiguos ya no existen, son costosos, inestables o tóxicos, lo que puede afectar la conservación de las obras.
Recomienda consultar textos de Antonio Pedrola, Max Doerner, Hans Gert Müller y Andrew Loomis, quienes aportan claves sobre materiales y técnicas.
Concluye que la teoría de los nueve colores es esencial: permite representar emociones, manejar claroscuros, y recrear distintas condiciones de luz (amanecer, atardecer, noche).
En pocas palabras: Flórez defiende una paleta limitada y estable, apoyada en la teoría de los nueve colores, como herramienta poderosa para expresar emociones y dominar la luz en la pintura.



